La idea no era sólo replicar una cartografía histórica copiando o reproduciendo mapas de la época, sino construir una base de datos de los pueblos de indios con información relevante, útil para el historiador y ubicarlos con exactitud en el territorio, además  de presentarlos adecuadamente para su impresión en una publicación. Esto implicó por tanto, trasladar laS referencias de las poblaciones antiguas a una cartografía contemporánea y “georreferenciarlas”, es decir,  enlazarlas geográficamente,  de la manera más precisa posible.

Es por ello que, para abordar este problema de sistematización de la información, se hizo uso de varias herramientas informáticas que conformaron un Sistema de Información Geográfica (SIG) lo que permitió automatizar los procesos de ubicación de las poblaciones en la cartografía y crear y actualizar los registros de una base de datos propuesta. Se planteó como premisa el uso de información cartográfica oficial disponible en medios electrónicos por el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) para optimizar, en la medida de lo posible, el tiempo de construcción del Atlas y la calidad del mismo. La metodología seguida fue la siguiente:

a) Integración de la lista de pueblos de indios

El primer paso fue definir la lista de los pueblos de indios a ubicar, ordenados por subdelegación e intendencia. Se encontraron los nombres de los pueblos que existían en 1800 en expedientes de once ramos del Archivo General de la Nación. Este listado-base, conformado por poco menos de 4 500 poblaciones constituyó la estructura elemental de la base de datos construida dentro del sistema de información geográfico, al que se le agregó algunos elementos como claves de referencia estadística, nombre de la población, santo patrono, fuente para su localización, y por supuesto sus datos de ubicación (longitud y latitud). La estructura de la base de datos fue lo suficientemente flexible para agregar datos adicionales de acuerdo a las necesidades de la investigación.

De antemano se conocía que esta lista era sólo el punto de partida para elaborar el Atlas: se esperaba que buena parte de los pueblos conservaran sus nombres originales en la cartografía y estadística actuales, pero también que varios de ellos hubieran desaparecido, cambiado de nombre o bien hubieran sido absorbidos por otras poblaciones mayores y que actualmente fueran colonias o barrios de zonas urbanas. La duplicidad de los nombres e inclusive la “refundación” de algún pueblo en otro lugar plantearon un reto interesante.

b) Elaboración de mapas base

Se decidió tomar como mapa base el de la República Mexicana con división política estatal previamente digitalizada a partir de la cartografía de INEGI (carta topográfica 1:1,000,000). No se encontró cartografía en algún medio electrónico que mostrara la división política-administrativa de finales del siglo XVIII y principios del XIX, por lo que fue necesario digitalizar sobre la cartografía de INEGI, los límites de las 13 intendencias, 3 gobiernos militares y 234 subdelegaciones de la Nueva España de finales de la época virreinal. Fueron guías para esta digitalización los tres volúmenes de la Geografía Histórica de la Nueva España de Peter Gerhard [1991, 1996, 2000]  y  los trabajos de Áurea Commons [1993]  y Ursula Ewald [1986] .  Para hacer un ejercicio de mayor precisión, se hizo uso de la carta topográfica 1:1’000,000 en imagen digital (raster) de INEGI para establecer las colindancias entre subdelegaciones siguiendo el principio de la geografía natural basada en accidentes del terreno y puntos de referencia naturales fácilmente identificables en el territorio cuando se disponía de información al respecto. En el curso de la elaboración de los mapas, basados en las fuentes documentales de los pueblos colindantes o periféricos, se realizaron algunos cambios de los límites de las subdelegaciones lo que permitió generar una cartografía más precisa.  Cuando fue necesario, las mediciones en leguas y su conversión a kilómetros se tomó con base en la legua mexicana descrita por McGowan [1990]  equivalente a 4.19 Kilómetros (5,000 varas de 838 mm). Para  límites más allá del territorio nacional, se tomó como mapa base la información ya digitalizada disponible en la cartografía norteamericana del U.S. Geological Survey.

Tanto en la elaboración de los mapas base, como en las siguientes etapas de localización y presentación, se hizo uso de varias herramientas informáticas en la plataforma de PC, que facilitaron el proceso e incrementaron la calidad del trabajo: desde hojas de cálculo y manejadores de bases de datos convencionales hasta software más especializado como AutoCad, ArcView y MapInfo. Este último,  es el software en que está integrado toda la aplicación.

El mapa base construido para este Atlas,  representa una aproximación geográficamente precisa de lo que eran los límites de la Nueva España, a nivel intendencia y subdelegación, de acuerdo a la información disponible, sin olvidar que la  definición de límites territoriales de la época eran bastante más relativo de lo que se plantearía para una cartografía contemporánea.

c) Localización de poblaciones en catálogos de localidades

De manera paralela al desarrollo de la cartografía base, se procedió a comparar los registros de la base de datos de los pueblos de indios en 1800 con el catálogo de información de la  integración territorial de INEGI  (ITER) que está disponible en medio electrónico, y que es el más completo catálogo de localidades disponible a nivel nacional.

El Sistema de Información de la Integración Territorial (ITER) es el catálogo único que sirve como elemento normativo del Sistema Nacional de Información Geográfica bajo responsabilidad del INEGI. Registra todas las localidades habitadas, urbanas y rurales, que integran cada uno de los municipios del país (incluyendo las delegaciones políticas del Distrito Federal) con información que fue actualizada para el XII Censo General de Población y Vivienda 2000. Este catálogo contiene, entre otras variables, el nombre oficial de las localidades, así como sus coordenadas geográficas. El total de localidades registradas en el ITER para el año 2000, es de 199,391.

Las coordenadas geográficas que se encuentran  en el ITER se obtienen a su vez,  de las cartas topográficas escala 1:50,000, mediante sistemas de geoposicionamiento global (GPS) en campo, o de otras fuentes como espaciomapas o fotomapas, lo que determina una exactitud más que adecuada para este Atlas.

Aquellas localidades actuales cuyos nombres coincidían con el listado de pueblos de indios se incorporaron junto con sus coordenadas geográficas y altitud, a la base de datos. Se confrontó el catálogo de localidades con todas las variantes ortográficas comunes dada la evolución que ha tenido la ortografía de los nombres de las poblaciones a lo largo de dos siglos.

Adicionalmente se consultó el ITER de 1995 desarrollado para el Conteo de Población y Vivienda de ese año, ya que en razón de que algunos pueblos en ITER 2000 no contaban con referencia geográfica,  desplazaron su referencia geográfica de 1995 a 2000 o bien se encontraban deshabitadas durante el Censo 2000. Esta segunda revisión permitió ubicar algunos pueblos más.

La base de datos resultante fue geocodificada sobre la cartografía base desarrollada, esto es, se realizó el proceso de asignar los identificadores geográficos de los registros de la  base de datos para su despliegue como objetos en un mapa.

Ya avanzado el desarrollo del proyecto, el INEGI puso a disposición de su público usuario, en su sitio de Internet, el Archivo Histórico de Localidades que reúne en una sola base de datos, los catálogos, listas y registros de localidades que han  generado diversas dependencias gubernamentales desde principios del siglo XX.  Debido a lo reciente de la disponibilidad de esta fuente, sólo se utilizó para aclarar algunas ambigüedades de ciertas localidades, en la etapa final del proyecto.

Sobre la cartografía, se validó localidad por localidad, a través de las fuentes históricas, particularmente para “filtrar” pueblos con nombres duplicados o con ortografía dudosa.

A pesar del uso de medios electrónicos,  que sin duda fueron de gran ayuda,  el proceso de localización de pueblos y su posterior etiquetado para su presentación en el Atlas,  fue un proceso difícil y lento, de gran minuciosidad.  No sólo por el trabajo de confrontación con las fuentes históricas, la revisión de ortografía,  o el diseño de los mapas de presentación,  sino por la propia validación de las fuentes oficiales contemporáneas. Si bien la información disponible por el INEGI en su gran cantidad de productos, es de gran confiabilidad, no está exenta de errores u omisiones,  seguramente debido a la migración de su información a medios electrónicos y a los diversos grados de madurez que tuvieron sus productos iniciales en estos formatos .

d) Localización de pueblos en mapas

Los pueblos que no fueron posible ubicar con el ITER, se buscaron en otras fuentes cartográficas, como los mapas de los siglos XVIII y XIX,  las cartas topográficas a diferentes escalas de INEGI tanto en imágenes digitales como en papel y otros mapas que existen publicados por los gobiernos de los estados y empresas comerciales.

Igual que en el caso anterior, se validó cada localidad para confrontarlo con las fuentes históricas.

e) Localización de pueblos dentro de áreas urbanas

Los pueblos de indios que fueron absorbidos por el crecimiento de poblaciones mayores, y que son en la actualidad colonias, barrios o iglesias antiguas dentro de zonas urbanas, fueron ubicados en la cartografía a nivel de traza urbana de INEGI disponible en su producto Áreas metropolitanas que contiene en formato digital, información estadística y geográfica de 91 áreas metropolitanas del país. . También se hizo uso del más conocido Sistema de Consulta de Información Censal (SCINCE) del propio INEGI. Los datos que incluyen ambos productos se presentan hasta por grupos de manzanas e integran los nombres de las calles y colonias, así como la infraestructura existente. Esta información se complementó con información disponible en mapas turísticos, en planos de ciudades y a través de consultas telefónicas con más de doscientos gobiernos municipales, con el objeto de ubicar las calles  donde se encontraba el templo a que se consideró como el punto central (centroide) del pueblo de indios original. Los ayuntamientos también proporcionaron información sobre los cambios en los nombres de los pueblos ocurridos particularmente en el siglo XX.

f) Localización por aproximación de fuentes históricas

En total, 96.4% de los pueblos fue localizado teniendo como fuente la información del INEGI, 2.0% fue ubicado por medio de cartografía antigua o estudios geográficos diversos, mismo que se registró en la base de datos como “otra fuente” y el 1.6% restante no se encontró referencia actual sobre su localización y se registró como “aproximado”.

Para estos últimos casos (3.6%) fue necesario recurrir exclusivamente a las fuentes históricas, localizando puntos de referencia geográficos conocidos que se mencionaban en dichas fuentes y/o por cálculo de distancias a otras poblaciones ya ubicadas. Dado que no es posible garantizar una ubicación con la precisión del resto de los pueblos, se marcaron con una simbología distinta para indicar su  localización: un cuadrado naranja para “otra fuente” y un triángulo amarillo para “aproximado”.

El total de pueblos ubicados por cualquiera de los métodos descritos fue de 4,468 agrupados de la siguiente manera:

 

 


g) Presentación de mapas finales.

Para darle al lector del Atlas puntos de referencia adicionales y facilitarle el entendimiento del concepto de regiones naturales en los que se ubican los pueblos, se integraron aquellos elementos geográficos que permitieran dar idea de los principales rasgos del territorio pero que no entorpecieran la lectura de la información principal: los pueblos de indios y los límites político-administrativos de la Nueva España.

Los rasgos sobresalientes que se consideraron relevantes mostrar fueron la orografía e hidrografía. Para el caso de la orografía, se hizo uso de los sombreados de los modelos digitales de elevación de INEGI, que a su vez provienen de la vectorización de las curvas de nivel de la cartografía topográfica de escala 1: 250,000 y muestran una visión en relieve del terreno iluminado desde el noroeste,  por lo que se perciben las elevaciones, depresiones y fallas del territorio del país, de una manera más clara e intuitiva.

Para la hidrografía se utilizó el producto de INEGI CIMA. Información Estadística y Geográfica Municipal  que ofrece en su apartado cartográfico, las características de ríos, lagos y lagunas. Sólo se incorporaron los cuerpos fluviales más importantes de cada región.

También se agregaron algunas localidades conocidas (como las ciudades o villas virreinales más importantes) como puntos de referencia adicionales.

La presentación de los mapas que conforman el Atlas siguió, hasta donde fue posible, las especificaciones para las cartas topográficas que maneja INEGI, modificándolas con cierta libertad para facilitar su lectura.

Dadas las desproporcionadas dimensiones de las diferentes intendencias y subdelegaciones novohispanas, así como las distintas  densidades de pueblos de indios para cada región, se consideró apropiado para su mejor visualización, el manejo de distintas escalas geográficas, desde la escala 1:250,000 que abarca aproximadamente xxx km2 para zonas de alta densidad de pueblos en la región central del país, hasta la 1:X,XXX,XXX  que cubre unos XXX km2 para las intendencias de gran territorio y con pocos pueblos de indios.

Algunos mapas del Atlas pueden incluir un recuadro con sus propias coordenadas geográficas que ubica una localidad fuera del área del mapa principal, con el objeto de no modificar la escala y dificultar su lectura, o bien generar un nuevo mapa con poca información.

La simbología utilizada es la siguiente:
 

 

El uso de herramientas informáticas, tanto a nivel de software de cartografía, bases de datos, SIGs, así como la disponibilidad de información geográfica en medios electrónicos permitieron  automatizar buena parte de los procesos y por lo tanto agilizar la elaboración del Atlas, manteniendo una calidad técnica razonable y sobre todo útil para el interesado en estos temas históricos.  El trabajo fue desarrollado en el Laboratorio de Análisis Socioespacial (LANSE) de El Colegio Mexiquense, desde una perspectiva interdisciplinaria con una visión desde la geografía, la informática y la historia; fue sin duda una experiencia enriquecedora. Queda en manos del lector juzgar la utilidad de este Atlas.

Fuentes INEGI en medios electrónicos.

Archivo histórico de localidades. (http://mapserver.inegi.gob.mx/dsist/ahl2003/),  INEGI, 2003.
Áreas metropolitanas. Información estadística y cartográfica, INEGI, 1994.
Carta topográfica serie I de la colección de imágenes cartográficas en discos compactos. Cobertura Nacional, 1:1,000,000.  (Datos geográficos del mapa: Esferoide: Clark de 1886. Proyección: Cónica conforme a Lambert. Paralelo base: 17°30’,29°30’. Datum horizontal: Norteamericano de 1927. Referencia de cotas: Nivel medio del mar. Escala 1:1,000,000), INEGI, 1999.
CIMA. Información Estadística y Geográfica Municipal, INEGI, 1994.
México, Información topográfica digital. Conjunto de datos vectoriales y toponímicos. Carta topográfica escala 1:1,000,000. INEGI, 2001.
SCINCE. Sistema para la consulta de información censal para el XI Censos General de Población y Vivienda, INEGI. 1993.
Sistema de Integración Territorial (ITER) para el Conteo de Población y Vivienda 1995, Resultados Definitivos, INEGI. 1996.
Sistema de Integración Territorial (ITER) para el XII Censo General de Población y Vivienda 2000, INEGI. 2001.
Sombreados de los modelos digitales de elevación, escala 1:250,000. INEGI. 2000.