El objetivo central y más general es el de realizar un análisis de la evolución de los mapas mostrando los intereses que había detrás de cada representación de un espacio geográfico determinado. A partir de esos requerimientos, los encargados de su confección emplearon diversos elementos que procedían de distintas tradiciones. Para ello el punto de partida será el siglo XVI, respecto al cual prestaremos especial atención a las influencias europeas sobre la cultura indígena, mediante la comparación de las representaciones geográficas mesoamericanas con las de tradición europea, en concreto con documentos de la época, con similares características, producidos en la península ibérica. Un apartado muy importante será el de los distintos mapas que se elaboraron entre el siglo XVI e inicios del XVII considerados como pictográficos o con elementos pictográficos, debido a la fusión entre elementos provenientes de ambas tradiciones culturales. A partir de la segunda mitad del siglo XVII, comenzó un cambio en la forma de representar el espacio que en el XVIII desembocó en lo que podríamos denominar como una cartografía ilustrada o científica, en la que se perdieron los rasgos mesoamericanos. En dicha evolución, se entremezclaron tanto las características propias de la elaboración de los mapas como las modificaciones en los intereses presentes en cada momento. Es decir, en los mapas de mercedes de finales del siglo XVI el objetivo era demostrar que las tierras estaban lejos de los pueblos de indios y cuáles eran sus límites aproximados. Sin embargo, a medida que aumentó la presión sobre las tierras y los recursos, los mapas se hicieron más detallados, dando, por ejemplo, mucha importancia a los recursos hídricos (tanto naturales como de artificiales).

A este objetivo se suma el de contribuir al conocimiento del territorio estudiado y su historia a través de los mapas y los contextos en que se crearon, por lo que cabe plantear la posibilidad de abordar enfoques transversales. En este sentido, lo que se pretende es analizar la evolución de la explotación de los recursos y los patrones de asentamiento, valorando el impacto que tuvieron sobre el paisaje. Así, los mapas junto con otros documentos nos permitirán asentar cómo y de qué manera se explotó la tierra durante la época colonial. También podremos ubicar la construcción de infraestructura para un mejor aprovechamiento de los recursos (molinos, canales, pozos, cercas, diques o caminos).

Cabe señalar, además, que los mapas virreinales más tempranos son muy diversos, sobre todo si nos referimos a aquellos que quedan dentro de la categoría de códices mesoamericanos. Estos documentos presentan una gran riqueza en cuanto a su información, ya que contienen datos no sólo geográficos (tanto naturales como político-administrativos), sino también históricos, genealógicos y religiosos. Por ello, al abordar alguno de estos documentos nuestras posibilidades de análisis se multiplicarán y se tratarán de aprovechar.

Finalmente, el presente proyecto busca mostrar a la sociedad la historicidad que tiene el espacio geográfico que hoy en día ocupamos y la importancia de su cuidado y conservación.